
Una cuerda de brea separa el mar de la arena, la fuerza de las olas de la tranquilidad de una costa inerte y pacífica.
Obra metafórica en la que se intuyen fronteras y límites, una forma de preservar y proteger un espacio llano, sin altibajos y yermo, del caos, las idas y venidas que descolocarán esa disposición, que alterarán la atmósfera que ha costado tanto apaciguar.
Como en las relaciones personales y profesionales, hay quien es cuerda, frontera, quien sostiene la tensión del impulso del mar, para mantener la calma de una arena desierta.
Ficha técnica
Mixta sobre lienzo
20x50cm