Arte y mindfulness

Hace unos días, una conocida me compartió una rutina de meditación mindfulness y me dijo que en algún momento de la sesión le había venido a la mente una de mis obras, aunque no recordaba cuál. «Es una donde se destacan las ondas sobre el mar», me dijo y tengo que reconocer que yo mismo no supe a cuál se refería, porque es uno de los elementos que más importan en mi obra reciente: los efectos.

Posteriormente, le pregunté si eran varias de las obras que aparecen en mi Instagram y encontró que era «En el fondo«, una pieza de madera que encontré en una obra de construcción y que hice mía. Luego me comentó que le daban paz algunas de las obras en las que el agua es el elemento central y me sorprendió porque en ocasiones la intención con la que fueron pintadas, o el momento vital del que surgieron, era justo el contrario.

Han pasado varias semanas de aquella conversación y he dado vueltas a esa idea de la meditación y algunas de mis obras, llegando a la conclusión de que tal vez la catarsis de haber pintado aguas turbulentas o golpes sobre el mar, se transmite en forma de efecto positivo, o que lo que el punto de partida de quien mira sea el punto de llegada mío al dar el último toque de color, y me pareció tremendo. Nunca había pensado en eso y para alguien que tiene siempre en marcha el motor mental y que hace combinaciones en modo automático, abrir una nueva concepción es un regalo.

Aprovecho para agradecer a quienes miráis, recordáis y guardáis en algún rincón de vuestras cabecitas alguna de mis obras. Nacieron para eso.