Arte y comunicación: ¿eventos sin cartelería?

Hace unos años, cuando viví en València, fui a diversas exposiciones de cartelería. Dos de las que más me impactaron fueron una titulada «1900. El origen del arte publicitario», en la Fundació Bancaixa (aquí la ficha), con obras de Chéret, Mucha, Toulouse-Lautrec, Steinlen, Hassall, Bradley, Parrish o Penfield y entre los españoles Casas, Rusiñol, Riquer, Gual o Cidón. La segunda de las exposiciones que mejor recuerdo fue una exposición sobre cartelería social en los años 80 y 90, pero no sé ubicarla, tal vez fuese en La Nau, en el Centre Octubre o en otra ubicación. Sí recuerdo la potencia de los mensajes con apenas una imagen y un texto, algo que debía ser como aquello de Bassat de «el grito en la pared o el puñetazo en el ojo».

Después de muchos años de creatividad dentro de la comunicación, escuece ver que hay eventos de arte sin comunicación proactiva, como el caso de los MAAD Valldemossa y su Nit de l’Art, que parece que va a celebrarse el 28 de agosto, pero de la cual no hay información en la web municipal, ni en sus perfiles sociales; obviamente, uno no va donde no le invitan. Un buen amigo me comentó que podría ser para no hacer demasiado efecto llamada, porque el parking en Valldemossa es un desastre, y pensé que es un ejemplo de mala gestión de políticas públicas: en vez de solucionar el parking alquilando un terreno o fletando buses, prefieren hacer un evento low level

Pero no es el caso más llamativo a nivel comunicacional de las Nits de l’Art recientes, no. El caso de la Nitx de l’Art de Felanitx y su falta de programa y cartel o póster es otro más grave. 

Concursos de cartelería: bajo coste y elevado impacto

Trabajé durante unos años en un ayuntamiento en el que se premiaban propuestas de cartelería, cierto es que a un precio muy bajo, lo que reducía la calidad de muchas obras. Sin embargo, artistas emergentes y otros consagrados fueron premiados con sus propuestas y aún hoy cuando me encuentro con alguno de ellos hablamos de sus fantásticas propuestas; de alguno de ellos aún conservo carteles. ¿Cómo es posible que la Nit de l’Art de Felanitx no contase con un cartel con las indicaciones básicas de su Nitx? ¿Dónde podrían consultar las personas visitantes un itinerario, un mapa del centro de la vila con la indicación de los espacios expositivos? ¿Por qué esa falta de cuidado hacia visitantes, artistas y espacios? 

Felanitx, cuna de grandes artistas —obviaremos a Miquel Barceló, pues me quedo con Andreu Maimó y sus preciosos cuadros y grabados o con Rafel Roig y sus colores—, presenta un evento de arte sin una creatividad que le dé forma, que «totemice» un evento como este, en el que mucha gente ha dedicado muchas horas y días y semanas de su vida. ¿Cuánto puede costar organizar un concurso entre artistas del municipio y gratificar económicamente esa obra para que sea el cartel de la Nitx de l’Art? Tal vez la pregunta suene mejor a la inversa, ¿cuánto dinero habrá perdido el municipio, sus artistas y sus restauradores, por la mala comunicación de la Nitx de l’Art, que no contaba ni con un programa ni con un cartel?

Un cartel es mucho más que una imagen

La comunicación de eventos de arte es una de las más delicadas. Sabes que hay artistas, galeristas y público en general que consumen arte, que van a mirar esa creación con ojos artísticos. Sin embargo, todos somos conscientes de que hay productos de la comunicación que se crean para ser útiles, y no para ser analizados o contemplados. Es por eso que, en el caso que ayuntamientos u otras instituciones quieran crear un cartel para anunciar un evento o exposición relacionado con el arte, pueden optar con un cartel informativo más o menos plano, pero útil. La información básica, como la edición de esa Nit de l’Art, la fecha y hora, quién la organiza, colaboradores y la web donde encontrar más información (además de un QR en los pósters físicos) son el ABC de la comunicación de eventos. 

Tengo la suerte de haber diseñado cientos (ya no sé si miles) de carteles para organismos públicos, partidos políticos, instituciones educativas, empresas de servicios, etc. y a día de hoy sigo colaborando con organizaciones artísticas, como la fantástica Art amb B, para quienes estoy creando sus carteles más recientes. Como profesional de la comunicación siempre recomiendo ese trabajo offline y también online, porque como publiqué en otra entrada, una mala comunicación de arte nos afecta a todos. Un cartel no va a llenar tu evento, pero sin un buen cartel y comunicación, tu evento va a pinchar seguro.