
En esta web no suelo publicar las obras en proceso, o aquellas que todavía no tienen una historia que las sustente, pero hoy quiero hacer una excepción.
Ayer, martes día 2 de septiembre, después de varios días sin modelar pero preparando lienzos grandes para diferentes exposiciones y Nits de l’Art, pensé en dar forma a una idea que tal vez rescate otro día: iba a ser una mano tratando de salir de una membrana o una placenta, algo que impide salir de un estadio de encierro, como quien intenta escapar de una depresión regresiva. Sin embargo, no me gustó cómo estaba quedando, y antes de dejar que se secara, deshice aquella forma, y dividí el trozo de barro en dos.
Del primer trozo, salió una de las dos piezas que ves en la fotografía, y que otro día compartiré, cuando tenga su forma adecuada. Del segundo, no dudé en dar forma de cerebro y empezar a trazar las formas de piezas de puzzle. Es probable que no sea algo original, y que ya lo hayas visto en alguna ilustración o algún vector de esos que nos proyectan en presentaciones, manuales o charlas; de hecho, es posible que yo mismo haya utilizado una ilustración similar cuando imparto formaciones en comunicación y marketing.
Sin embargo, darle una forma física y totemizarlo creando piezas a mi criterio, cada una diferente, y que ocupe un espacio físico concreto, es lo que le da vida.
Las personas neurodivergentes, con capacidades diferentes, con superdotación o demás características, somos únicas, como ese entramado de piezas, como esa pieza de barro. Y es lo que me apetecía compartir hoy, esa pieza de piezas.