
Ninguna lluvia es igual a otra. Ni siquiera la misma lluvia es la misma en todo momento, y cada instante es único.
En esta obra pongo el foco sobre el agua que ya ha caído, alguna creando olas, con gotas ya absorbidas por las otras que cayeron antes, y unas pocas creando formas al impactar contra ese mar de gotas.
En un principio pensé que sería complicado dar la visión, y que me distraería del foco de luz y de la idea inicial, pero fue un proceso muy divertido, que se prestaba a la improvisación y al fluir, justamente.
Además, cuando estaba prácticamente terminado, tuve claro que ese cuadro ya era de una persona muy especial, como un regalo imantado, casi inevitable, con una fuerza gravitatoria propia, como las lágrimas en la lluvia de aquella película.
Ficha técnica
Mixta sobre lienzo
25x25cm