
Hay obras que sabes que serán diferentes por disruptivas, por ser primeras veces o porque simplemente te marcan.
Con esta obra me ocurrió todo eso y más. Fue una de las primeras obras con técnica mixta, y quise que fuese especial, icónica y paradigmática. Tal vez por eso sea un rara avis y forme parte de las Caras B.
Podemos representar órganos esenciales de nuestro cuerpo a través de frutos secos. Algunas personas tienen el corazón como una pasa; en el caso de otras, su cerebro parece una nuez seca y amarga. En esta ocasión, un fruto seco dividido en dos, tan característico de mi tierra, Mallorca, como es la almendra, va convirtiéndose en oro sobre fondo verde y con trazas de dorado.
Como si la amargor, la madurez o el paso del tiempo fraguasen ese órgano —usted puede pensar si es el corazón o el cerebro—, y se volviera el metal más preciado, pero que no se puede comer.
Ficha técnica
Mixta sobre lienzo
6,5×6,5 cm y 7×9 cm